SALÓN DE TÉ PARQUE DEL SALITRE

Parque del Salitre. Viña del Mar. Guía del Verane- ante, 1940.; Parque del Salitre, Salón de té. Guía del Veraneante 1942.; Salón de Té. Guía del Veraneante 1943.

FICHA TÉCNICA

CATEGORÍA            : Infraestructura turística / Paisaje

SUBCATEGORÍA    : Equipamiento

UBICACIÓN            : Viña del Mar

REGIÓN                   : Valparaíso

ZONA                      : Centro

DIRECCIÓN            : Camino Olivar 305, El Salto

ARQUITECTOS      : George Dubois Paisajista del Parque

AÑO                        : Década del 30.

MANDANTE           : Pascual Baburizza

SUPERFICIE          : 32 há (Parque)

MATERIALIDAD    : Hormigón armado.

PROGRAMA          : Restaurante localizado en medio de un parque y jardín botánico.

Gráfico y linea de tiempo; elaboración propia.

DESCRIPCIÓN      

El Parque del Salitre y su salón del té, están localizados en La zona del Salto en Viña del Mar. El terreno pertenecía al empresario Pascual Barburizza, quien en 1918 encargó el diseño del parque al paisajista francés George Dubois. El parque fue donado en 1930 por Pascual Barburizza a la Asociación de Productores del Salitre para ser transformado en un área de investigación y un parque abierto al público. Se presume entonces que el Salón de Té comenzaría a funcionar a partir de esta época. En 1939 aparece la primera imagen del Salón de Té en la revista En Viaje.

El Salón de Té, pequeño edificio de líneas modernas y clara referencia naval, estaba localizado en medio de los jardines franceses diseñado por Dubois. El salón de té tenía dos niveles y un subterráneo articulados por un volumen cilíndrico que actuaba como un eje ordenador alrededor del cual se desarrollaban terrazas perimetrales en distintos niveles. Estas terrazas permitían  un recorrido gradual en cuatro niveles a través de los cuales se contempla el paisaje en 360º.

Las imágenes en los medios de difusión mostraban al edificio  del salón de té en relación constante con el parque, como un objeto aislado de color blanco que contrastaba con el paisaje, y que al mismo tiempo se establecía como lugar de contemplación de los jardines franceses. Más allá de su lenguaje moderno, el salón de té establecía una secuencia espacial que prolongaba los senderos en un recorrido ascendente de terrazas, haciéndose parte de la experiencia del paseo y la contemplación.