HOTEL CARRERA

Hotel Carrera. Guía del Veraneante 1941, p.53; Hotel Carrera. En Viaje 1961, junio, p.45; Hotel Carrera. Guía del Veraneante, 1948, p.81.


CATEGORÍA            : Infraestructura turística

SUBCATEGORÍA    : Hotelería/Refugio/Terma

UBICACIÓN            : Santiago

REGIÓN                  : Metropolitana

ZONA                      : Centro

DIRECCIÓN           : Teatinos 180

ARQUITECTOS     : Josué Smith Solar y José Smith Miller

AÑO                       : 1937 – 1940

MANDANTE          : Ministerio de Hacienda y Presidencia del Gobierno de Chile

SUPERFICIE         : 27.800 m²

CAPACIDAD         : 400 habitaciones

MATERIALIDAD   : Hormigón Armado

PROGRAMA        : Edificio de 14 pisos que contemplaba tres restaurantes, salones, bar, sala de conciertos, peluquería, tiendas y piscina en último piso.

Gráfico y linea de tiempo; elaboración propia

DESCRIPCIÓN

El Hotel Carrera, desde su inauguración en 1940, tuvo una consideración especial dentro del panorama hotelero de Santiago al ser indudablemente el mejor hotel de la capital y una edificación moderna y novedosa para su tiempo, condición que quedó claramente demostrada en los medios de difusión turística del Estado en las décadas posteriores a su apertura. Sin embargo, el Carrera no fue solo un hotel más lujoso que su competencia directa, sino que presentó un nuevo tipo de infraestructura hotelera en Santiago, con una escala monumental, ubicación y una serie de servicios anexos originales que lo colocaron en una categoría inédita dentro del contexto del turismo urbano de la ciudad.

El edificio, inserto dentro del plan del Barrio Cívico, fue diseñado originalmente como un edificio de departamentos de lujo, para arriendo con servicio de restaurantes, con solo unos pisos dedicados al programa hotelero, situación que conservó por algunos años antes de convertirse completamente en hotel el año 1940.

Su condición de referente capitalino fue deliberadamente difundida a través de la publicidad del hotel presentada en las revistas de turismo de la época que enfatizaban el papel distinguido que jugaba este esta­blecimiento por sobre otros en Santiago. Frases como “Un símbolo”, “El orgullo de nuestra capital…”, “Un establecimiento que enorgullece a la capital chilena” demostraban esta evidente intencionalidad de dar un perfil icónico al hotel. Siguiendo esta misma línea, se destaca también el carácter moderno del edificio, subrayando la gran canti­dad de adelantos técnicos que este presentaba, como ascensores, piscina en altura, aire acondicionado, calefacción en todas las piezas, teléfono, etc. Asi también, se buscaba acentuar la elegancia del establecimiento, poniendo en consideración la grandiosidad de sus espacios interiores, sus finas terminaciones y la gran cantidad de servicios anexos.